Crónica de una noche para recordar

El Colectivo Moog nunca pudo haber imaginado un bautizo tan especial como el que se produjo la primera noche del mes de junio. La fiesta de presentación realizada en el Garaje de la Tía María fue una completa satisfacción para todos los miembros del colectivo en todo lo referente al capítulo artístico. El concierto alcanzó cotas altísimas de lirismo (quien haya visto a Vivas las Vegas en directo lo comprenderá), además, gracias a la sorpresa del tercer miembro, no sólo hicieron gala de la sensibilidad que ya de por si atesoran sino que también adquirieron una inusitada fiereza que hizo la cita inolvidable. Pero no sólo hubo de eso en nuestro estreno.

Los poco más de cien asistentes a la fiesta fueron el lado menos agradable del asunto, aunque siendo Viva Las Vegas un grupo experimental no nos podemos quejar del resultado. Antes ya habían tocado Breadth, quienes no nos pueden hacer decir lo mismo sobre su concierto, si bien tienen evanescentes momentos de inspiración “belansebastiana” que nos hacen albergar aún alguna esperanza para ellos.

Tras las actuaciones en vivo, los asistentes pudieron disfrutar de una sesión de sucio funky oscuro y sudoroso a cargo de Moog Dj. Quizá la mayor sorpresa de la velada se encontraba precisamente en lo que ocurriría justo a continuación, Manta Ray (digo Viva Las Vegas) a los platos. Lo que Rudow y García nos ofrecieron hasta que el sol ya brillaba alto en la mañana, fue sencillamente indescriptible: un crossover de influencias y de estilos que iban desde Lali Puna, Add n to (x) o Console hasta June of 44 pasando por cierto tema de Elvis “la pelvis” cuyo título dejaremos que imaginen los lectores. En fin, una noche que todos los miembros intentaremos que se repita muchas veces de aquí en adelante ya que nuestro objetivo no es otro que ofrecer a los demás lo que nos gustaría que nos ofreciesen a nosotros.