Cuando hace unos meses, la organización del Avant music empezó a desgranar los primeros nombres confirmados de esta edición del festival, el revuelo (a nivel subterráneo, claro) fue colosal. Del aroma jazz, bossa y lounge que destilaba el festival anterior se pasa en este a realizar cada noche una jornada monográfica destinada respectivamente al rock más vanguardista, a la electrónica de hondo poso emocional y, sí, también al jazz, aunque en su vertiente más electrónica y bailable. Si a ello le sumamos que el marco del festival va a ser el castillo de Fuengirola, y los cuidados que ha tomado la organización para facilitar el alojamiento a los asistentes, nos encontramos con una propuesta casi inmejorable para los tres primeros días de agosto.