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Cuando
uno se acerca grabadora en mano a Arnaud Michiniak y Damien Bétous
ha de estar seguro de que no se lo van a poner nada fácil.
Los componentes de Programme se mostraron muy reacios a ser entrevistados,
y avisaron de que la entrevista no se prolongaría mucho tiempo.
Pero su plan iba más allá: reventar la entrevista
a las primeras de cambio y sustituir una entrevista que se presumía
corta por otra cortísima, utilizando el método del
escarnio. La primera sensación que transmite su juvenil aspecto
es la de tratarse de dos críos que gamberrean poniéndote
a prueba, pero una vez superada esa barrera demostraron poseer la
misma madurez que transmite su música, la misma explosión
de ideas y locuacidad que se desprende de las fulminantes letras
de sus canciones.
P: Nos veníamos preguntando durante la semana, aquellos que
esperábamos vuestro concierto, si sois vosotros los nuevos
Jean Paul Sartre y Albert Camus. Incluso he podido leer por ahí
alguna referencia en ese sentido.
R: ¿Tú has visto el concierto?, preguntan
mofándose de mí. .
- Creo que sí.
- ¿Y a ti te ha parecido Jean Paul Sartre?
- No, pero cuando leo vuestras letras sí.
- Pues no, no tiene nada que ver.
- ¿Qué queda de Diabologum en Programme?
- La forma de hacer rock que había en Diabologum.
Era un estilo particular que nosotros conservamos en cierta forma.
Y el técnico de sonido también lo conservamos
(continúan las risas)
- En la canción "Un Vie" escuchamos algo así
como "Una vida donde mientras más reflexionamos más
hubiéramos preferido un fusil". Eso no es demasiado
pacifista ¿no?
- No, desde luego que no.
- No lo sois, entiendo.
- Sí, sí lo somos. Es sólo una manera
de hablar. No vamos armados, no te preocupes (más
risas)
- Ya, me he dado cuenta. Me aseguré de ello al entrar. Sin
embargo, me he fijado en una coincidencia; se diría que vuestras
canciones son muy duras contra los valores de la sociedad actual.
- Sí, es así.
- Bien, pues andaba yo pensando que es esa misma acusación
la que los políticos vierten contra los terroristas; ellos
les acusan de ir contra todos los valores democráticos que
rigen una sociedad. Echando un vistazo a vuestras letras, en las
que cargáis contra todo lo que contribuye a perpetuar el
orden establecido ¿Justificáis de alguna forma el
terrorismo cuando comparte los mismos fines que vosotros perseguís?
- No, no. (De repente se ponen serios)
Lo único que decimos es que hay que ver la época que
nos ha tocado vivir de manera realista y crítica. Eso no
quiere decir que justifiquemos actos violentos. Nosotros para pasar
a la acción damos un concierto. El terrorismo es otro tipo
de acción que nosotros no justificamos en absoluto, simplemente
porque nosotros lo que hacemos es explicar cómo vemos la
situación de la vida de hoy, y creo que está bien
que se explique porque quizás de ahí se extraigan
conclusiones para saber por qué hay jóvenes que se
vuelven violentos. Sería una forma de buscar la causa, no
una justificación.
- Por vuestra edad, se puede decir que sois de esa generación
de jóvenes franceses que han crecido escuchando la música
de Jean Louis Aubert, o Mano Solo... ¿Cómo se produce
un cambio tan drástico en el tipo de música una vez
que decidís ser vosotros los que saltáis al ruedo
y os ponéis a componer? Porque esta música que hacéis
no tiene nada que ver con aquella otra.
- No tiene nada que ver, pero eso es lo bonito de la
creatividad. Cuando eres joven oyes la música que ponen en
todos lados, digamos que eres un receptor nato, pero cuando llegas
a los dieciséis o diecisiete ya empiezas a seleccionar en
función de unos gustos más personales, que en nuestro
caso ha sido mucho más crítico. Desde el principio
supimos que no íbamos a hacer la misma música que
los demás. Es cierto que a todos los jóvenes de nuestra
edad nos ha gustado Jean Louis Aubert, pero después hemos
decidido ir por otro lado.
- En "L'enfer Tiéde" proclamáis a los
cuatro vientos lo vacía que está esta vida. El empeño
en hacer saber a la gente que no hay nada es realmente estremecedor.
¿Ese nihilismo es absoluto?
- No, aún creemos que hay algo par salir de él:
ocuparse. Hay que ocuparse en algo, hay que estar siempre en el
meollo, encontrar algo que hacer, tener un objetivo en la vida,
encontrar otra manera de pensar y que no tenemos que caer en el
mensaje del pensamiento único.
- Imaginad que a alguien, por ejemplo el Colectivo Moog, se
le ocurriera organizar un concierto que pretendiera revivir aquello
que significó en su día Diabologum, invitando para
ello a Programme y a Experience. ¿Tendríais algún
inconveniente en tocar junto a ellos?
- Pues... No sabríamos decirte.
- ¿Quizás esperaríais antes la respuesta
de la otra parte para tomar una decisión?
- No, no es eso. Es que no sabríamos decirte. Es complicado,
por ejemplo. ¿Tú que dirías si una pareja te
invitara a una cena en la que irías junto a tu ex novia?
- Yo diría "no", pero al menos tengo una respuesta.
- Pues nosotros no la tenemos. De todas maneras lo que podéis
hacer es organizar el concierto y ya veremos que pasa.
- ¿Os lo han propuesto alguna vez?
- No, la verdad es que no. De todas maneras creo que sólo
en España sois capaces de hacer una pregunta así.
En Francia no se hubieran atrevido.
- ¿Qué es el infierno tibio, o infierno templado?
¿A qué hacéis referencia con ese término?
- Es concretamente en la posición en la que la gente se
encuentra actualmente. Vivimos en una sociedad que es miserable,
por que no hay nada que sea equitativo, todo está mal repartido,
pero a la vez nos dan siempre lo necesario para conformarnos, para
tenernos relativamente contentos. Es por eso que no llega a ser
el infierno completamente, por que a ellos no les conviene porque
saben que si no llegaría la revolución. Pero como
vivir de esta manera no es difícil, está todo preparado
para que sobrevivas sin dificultades y no plantees problemas, la
situación se perpetúa en forma de infierno, pero un
infierno tibio.
- Cuando la gente ve un concierto de Programme, ¿Qué
mensaje queréis transmitir, cuál es el sentido último
de aquello que se desprende de una puesta en escena como la vuestra?
- Qué siempre digan aquello que piensan y que sienten,
y sobre todo que no tengan miedo; nosotros tampoco lo tenemos.
- Hemos dejado atrás el siglo XX, que estaba llamado a ser
el siglo de la revolución pero que a la postre sólo
dejo dos grandes guerras y la bomba atómica. ¿Es que
es ahora el momento de cambiar el mundo?
- No, al contrario. Yo creo que todos los siglos en los que ha
podido haber revoluciones han pasado ya. Este en el que entramos
será el siglo de la guerra. Sin duda.
- La guerra, ¿De quién contra quién?
- Será entre países; la guerra de los países
que tienen agua y aquellos que no la tienen.
- ¿Será una guerra de ricos y pobres?
- No, no lo creo. Simplemente pienso que será la guerra
entre los países que tienen agua y los que no la tienen.
- Creo que una cosa muy positiva de Programme es la enorme dificultad
que supone etiquetar su música. La propia hoja promocional
de "L'enfer Tiéde" habla de rock, punk y electrónica
al mismo tiempo.
- Sí, así es. En nuestra música quedan reflejados
una gran variedad de formas de hacer música, además
de forma intencionada. Por ejemplo, en el concierto de esta noche
hemos tocado rock, hemos tocado facetas que son mucho más
experimentales, también tenemos puntos comunes con el punk
y otros géneros, pero eso sí, no nos atrevemos a encasillar
nuestra música dentro de ningún género en concreto,
es un poco de todo y así está bien.
- ¿Pensáis que habéis evolucionado desde el
primer álbum a este segundo?
- Sí, la verdad es que hemos evolucionado un poco, sobre
todo en cosas que hemos querido precisar. El cambio más notable
se encuentra a la hora de compartimentar los géneros. En
nuestro primer disco se encontraban mezclados, había un poco
de todo en cada canción. En este hemos querido separarlos
un poco y, sin perder el hilo conductor, hacer de cada tema algo
separado del resto en cuanto al tipo de música.
- ¿Hay algún artista o formación al que tengas
la suficiente admiración como para hablar de influencias?
- Tenemos influencias, sobre todo porque siempre estamos escuchando
cosas nuevas y tal, pero no podríamos nombrar a nadie en
concreto, estaríamos faltando a la verdad. De lo que sí
estoy seguro es de que nuestra influencia viene marcada por gente
que entiende la música de una forma muy personal, y que a
la postre resulta una música muy singular.
Tomás del Cerro
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