Crónica de un concierto para recordar

Es difícil explicar la sorpresa que llega a causar Viva Las Vegas en escena. Uno espera un grupo cristalino, puro y frío, tal y como se deduce de su primer disco, y si bien es cierto que se manejan con solvencia en esas coordenadas, ni mucho menos se autolimitan a la contención y el sosiego. Gracias a la entrada de un tercer miembro para el directo, el grupo adquiere una fisicidad y contundencia en los momentos de crispación que para si quisieran muchos grupos pretendidamente enérgicos.


Viva Las Vegas se presentaron en Murcia como trío (el tercer pasajero, Isma, tocaba con ellos por segunda vez). Con su disco homónimo debajo del brazo e innegables ganas de ofrecer sensaciones distintas a un público injustamente escaso para un concierto de tal nivel, los asturianos hicieron un concierto imposible de olvidar.


El primer tramo del concierto lo encararon echando mano a la vertiente más áurea y etérea de su estilo. Tras "Corazón Sano", un tema instrumental sin nombre y "Atrévete a quererme", llegaban a "Chan-chan", una versión de Compay Segundo que sirvió como cima perfecta para este primer tercio del concierto.


"Don´t Run, Don´t Cry" marcó el primer punto de inflexión del concierto y su excelente adaptación al directo le dota de una mayor riqueza cromática que en el disco (la guitarra de Josele fue mucho más traviesa). Jugaron con la intensidad en los siguientes temas (el emocionante "Despiértate, pequeño problema", "Autómata" y la inquietante "Yo"), y "Stella Maris" (versión de Einstürzende Neubauten) retomó el tono eléctrico con el que nos habían dejado boquiabiertos un poco antes.


Los dos siguientes temas, nuevos y aun por titular, sirvieron como puente por el que atravesar una marisma de juegos sonoros, donde el sampler se confundía con la música salida de los instrumentos convencionales.


El bis trajo consigo las dos últimas sorpresas del concierto. "El río llamado Orbigo", del Ep que Viva Las Vegas editaron junto a Chris Brokaw, fue un torrente sónico donde los músicos volcaron su energía.


Es indudable que Viva Las Vegas emplean el mismo idioma que Manta Ray (aunque ellos indaguen con otros vehículos expresivos), y eso es algo que se nota en el resultado final. Para finalizar la actuación (con otra sorpresa, por supuesto), un ejemplo de apropiación debida: "Juventud, divino tesoro" de Paco Ibáñez en clave de vanguardia.

¿Alguien recuerda un concierto así en Murcia?


Colectivo Moog

 












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