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Se
acabó la apatía
Ante la obligación de escribir la crónica de la VII
Fiesta Moog, uno no sabe muy bien cómo encararla, y aunque
lo que voy a contar parezca indicar lo contrario, en Moog nos encontramos
muy orgullosos del evento y completamente satisfechos con las bandas.
Para empezar, Oriol, guitarrista de The Unfinished Sympathy, estaba
aquejado de un proceso gripal bastante chungo. Este hecho, a priori
poco relevante, se reveló sintomático del estado generalizado
que reinó esa noche del viernes 11 de abril. La gente del
grupo estaba preocupada por la salud de su compañero. Y el
colectivo Moog por la propia, pues la asistencia apenas alcanzó
las 100 personas en una noche parcialmente aciaga.
No
iban a ser los teloneros, Numb, quienes la hiciesen inolvidable.
Su directo sonó poco original, a refrito británico
de tercera, nada que ver con el grupo afilado que recordaba de otros
conciertos. Quizá estaban bajos de forma, tal vez se debiese
a una sobrexposición a Manic Street Preachers reciente, quién
sabe si los nervios…, el caso es que durante la parte final
de su set llegó a parecer que se divertían sobre las
tablas, y eso siempre transmite buenas sensaciones (...).
Los
chicos de B-core, las estrellas de la noche, venían a Murcia
a presentarnos su reciente segundo trabajo, An investment in logistics,
título de marcado acento sardónico teniendo en cuenta
el presente conflicto bélico. El disco, según desvelan
en sus entrevistas, es sensiblemente menos imbricado que el anterior
porque, como explica Éric, vocalista-guitarrista, "la
mayoría de las canciones de este lp, a diferencia del anterior,
no han salido de improvisaciones en el local de ensayo, algo que
hizo que el anterior tuviera melodías más complejas.
En este álbum hicimos canciones acústicas que luego
trasladamos a nuestro sonido. Y creo que esta es la principal diferencia,
que ésta vez no hemos sacado melodías a la música
sino que hemos musicado las melodías". La idea de que
la banda pretendiese con esta técnica facilitarse el trabajo
a la hora de llevar las canciones del álbum al directo, saltó
como un resorte en mi cabeza inmediatamente, despertando un firme
recelo sobre su integridad, pero fue un error de lo más ingenuo.
El grupo sabe muy bien lo que tiene que hacer sobre el escenario,
y el mecanismo compositivo empleado probablemente sólo sea
un método de oxigenación creativa.
Sólo tuve que escuchar un par de canciones para comprobar
que daba igual que fuesen temas del segundo disco o de su debut.
US insufla a sus piezas una inmediatez y un ritmillo envidiables.
Tienen tomada la medida a sus características, una base rítmica
muy contundente a cargo de Xavi y Pablo, las guitarras de Oriol
y Éric, unas veces lloronas, otras abrasadoras y esa voz
rota y cálida que adorna al frontman de la banda. Durante
su hora de show dieron cuenta de gran parte de su repertorio, Elderly
mermaid, Convinced lamarckist, Cherry coke fueron algunas de las
gemas del primer álbum. Entre las piezas de su último
disco, que creo que repasaron entero, o casi, destacaron Glowbug,
Water liners, Eviction notice con su riff acedeciano, I killed her
but that's not the point o el arrollador tema que da nombre al disco.
La
noche la cerró Carlo Moog, cada vez más ecléctico
y original, en una de las más inspiradas sesiones que se
recuerden de los pinchadiscos de Moog.
Recordar
asimismo que el próximo jueves 24 de abril se celebrará
una fiesta de presentación del festival Primavera Sound en
el Garaje de la Tía María. El invitado de la noche
será dj Coco, residente de Nitsa (Bcn), y en ella se sortearán
discos y abonos para el evento. Los abonos al festival también
se podrán adquirir en la fiesta.
D.
Moog
Fotos
de Antonio Moreno
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