Moog se enorgullece de que pasito a pasito sus fiestas se vayan convirtiendo en un referente cada vez más sólido dentro de la escena murciana. Una vez más se supero nuestro record de asistencia de público, más de doscientas personas acudieron la noche del sábado 25 de enero al Garaje de la Tía María, y el evento no pareció defraudar a los asistentes a tenor de sus caras (entre emoción y estupefacción). Según comentó el propio grupo tras el concierto, no se acabaron de sentir cómodos al 100% porque sentían que el público les había dado una acogida fría; probablemente si este no daba saltos era para seguir con más atención el desarrollo en escena de las fieras de Barcelona, y lo que ellos interpretaron como falta de calor era sorpresa y atención concentrada.


La noche comenzó con los locales Noise Box, primera banda que ha conseguido vencer en el mismo año los dos certámenes regionales para las bandas noveles. Su sólida base británica podía parecer a priori poco apropiada para acompañar el post-hardcore de los catalanes, pero independientemente de filiaciones, Noise Box son una banda que ya atesora numerosos recursos escénicos y que sabe apretar los dientes cuando ha de hacerlo. Además, su última grabación, dos temas para el recopilatorio del Creajoven 2002, fueron grabados con Cesar Moog y muestran nuevas y afiladas aristas hasta ahora solo vistas en directo. A mi parecer el mejor concierto que he visto de ellos (y subiendo).


Standstill no son una banda corriente, buscan la alteración del estado de su público a un nivel físico y mental. Su discurso encierra un mensaje atormentado; aunque suene a tópico, el grupo formula preguntas, pero también abre una puerta a posibles respuestas. No las da, no lo pretenden, aunque con sus furibundos arrebatos instrumentales como infalible método de exorcismo para esa rabia e impotencia contenidas se genera un estado ideal para la acción. Al igual que hacia Rodan hace 10 años, pero aquí y ahora. Sus acometidas en escena los hacen parecer un músculo, tensión distensión...La experiencia que supone asistir a uno de sus conciertos no reporta la redención de tus pecados pero si una mejor asunción de estos y el coraje para reconocer errores y miedos para así enfrentarse con mayor entereza a la infinidad de sinsentidos que es la vida.

El grupo, ahora sexteto tras la incorporación de Damia al saxo, esta formado además por dos guitarras (Carlos y Piti), bajo (Elías), batería(Ricky) y voz(Enric) quien además se encarga de ruiditos, samples, guitarra acústica y de dar un verdadero espectáculo como frontman (a buen seguro muchos cantantes de la escena local tomaron buena nota de sus enseñanzas).

Tras el contundente (y breve, no llego a 70 minutos) espectáculo de los catalanes comenzó el desfile de dj's. Siete ni más ni menos fue el número de pares de manos que se encargaron de agitar a la sala, y más variopinto fue aún el resultado. Abrió la veda el único representante de Moog a los platos esa noche, D Moog, que destripo unos cuantos clásicos del (ponelprefijoquequieras)core de los 90, pero eso sólo fue el comienzo. Si bien es cierto que a priori Piti, Carlos y el saxo eran bastante transgresores, teniendo en cuenta su estilo musical, no se salieron mucho del tiesto, Elías y Enric apenas pincharon unos temitas sueltos así que solo queda hablar de Ricky. Este hombre debe ser un hedonista nato, al preguntarle tras su sesión a qué se debía la elección de ciertos temas en su repertorio, el aseguraba sin esbozo de sonrisa que aquello era una fiesta y había que poner música de fiesta. Bien, pues si alguien se escandalizó por escuchar a Destiny's Child qué dirá ahora; sin que siquiera le temblase el pulso puso el aserejé en una hilarante secuencia que incluía a Love, Madonna, Beach Boys y la ya citada de las Ketchup (hábilmente mezclada con el cierto himno antinazi de Primal Scream), toma ya!

Por último comentar que tras la jugarreta que supuso que cierto personaje, quería decir ¿promotor? ¿colectivo carricoche?, de Yecla que tenia un concierto organizado en su localidad (a unos 100 Km. de la capital) lo cambiase a ultima hora a Alcantarilla (que se encuentra a unos cinco minutos de Murcia) amparándose en el desconocimiento del grupo de la geografía regional, arrojó unos resultados significativos, unas 60 o 70 personas en The Haunting con un sonido infernal por las pésimas condiciones acústicas de la sala y unos teloneros infumables, the omen, frente a los mas de doscientos asistentes al Garaje de la Tía María y un excelente concierto de los ganadores del creajoven y el murcia joven de este año, Noise box como aperitivo a los que a la postre fueron las estrellas de ambas noches, Standstill.




D Moog
Fotos de Antonio Moreno

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