Si yo fuese Laura More, me sentiría muy orgulloso de haber estado el viernes 11 de octubre en el garaje de la tia María, y es que abrir para uno de los conciertos del año (en todos los sentidos) no se hace todos los días.

La noche comenzó con su set en formato de trío, en el que va acompañada de un percusionista y de la guitarra de Breadth. More cada vez atesora un cancionero más serio y sólido, que le favorece a la hora de hacer un show más rico en detalles y trufado de momentos inspirados. Su madurez como cantautora crece paso a paso, ahora sólo falta que consiga impregnar de esos nuevos matices sus grabaciones y que nos demuestre a todos de lo que es capaz.

Sin embargo, como ya indicaba más arriba, el protagonista de la noche llego con la subida a escena de la segunda banda. Jason Molina, dejando a un lado a sus referentes más obvios, se ha erigido como un maestro de la canción tradicional americana. Su talento se sustenta en varios pilares: 1º una voz que es capaz de dejar al más pintado con la boca abierta (y me estoy refiriendo a su recitado a capella durante la prueba de sonido señores); 2º un cancionero profuso, inspirado y mágico en apenas nueve años; y 3º un espíritu nómada, una apertura de miras encomiable (sin traicionar al género), y un ansia insaciable de colaboración y enriquecimiento mutuo con todo aquel trovador que se cruce en su camino. La prueba, lo visto en el garaje el pasado viernes. En su acometida más rockista desde que anda en esto de registrar discos (esa mano de mr. Albini), el, nunca más que en esta visita delfín de Young, no pudo rayar a mayor altura. Increíble la intensidad eléctrica en algunos momentos de su show, incendiario. Por otra parte, sin perder ni atisbo de veracidad y emotividad en los momentos más íntimos. Es difícil encontrar palabras que sirvan para describir tanta felicidad como espectador sin desmerecer aquel momento con ñoñas descripciones. Por tanto sólo me queda decir que se centraron en su último trabajo, The Magnolia Electric co., y que estuvieron sobre el escenario casi 80 minutos.
Por cierto, me gustaría hacer un llamamiento a la encantadora señorita que se encargó de ser la cicerone de Mike aquella noche. Espero que cuidaras muuuy bien de él, ese talento lo merecía ;)

D Gonzo jr.
Fotos de Antonio Moreno

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