Beef: magia y puro nervio

La magia de Halloween prorrogó su presencia en el garaje de la tía María (para lo bueno y lo malo) hasta el viernes 1 (día del concierto), y la noche estuvo salpicada de innumerables anécdotas (jugarretas) dignas de brujería. Pero claro, por el lado positivo cabe decir que parecía que los músicos estaban tocados por la varita de su hada madrina, o si acaso, que sus musas habían hecho acto de presencia. Tanto Hello Cuca como Beef ofrecieron dos buenos ejemplos de lo que ha de ser un show bien hilvanado.

Los murcianos destaparon su tarro de las esencias y, literalmente, plantaron fuego a su ya de por si enérgico repertorio. La brevedad fue junto a la contundencia su característica más destacable, pero, para qué dilatarse más de la cuenta una vez dicho lo que tienes que decir...?, nada, seguro que les cae bien Mark Twain.

Lo de Beef era una deuda con todo el sureste, y la saldaron, vaya que si lo hicieron. La avería de un ampli, que no pudo llegar a ser reparado, provocó un ligero retraso en el comienzo del concierto, aunque en ningún momento se llegó a escuchar la menor censura por parte del público. El espectáculo se presumía bastante contundente (en muchos momentos sonaban tres guitarras y un bajo) y no defraudó. Sobre las tablas del garaje no había una grupo, había un músculo, tensión-distensión. Los asistentes, quedaron perplejos a lo largo de todo el concierto, lo cual unido a la nutrida presencia de gente hizo que David Rodríguez, no sabemos si en un arrebato de sinceridad o en uno de sus famosos alardes de cinismo, dijo que era el día más feliz de su vida.
Si bien es cierto que basaron la mayor parte del set en su último trabajo, La Bohéme, dejaron para mejor ocasión el tema más parecido a un single del disco, Yo soy el cantante, aunque tal herejía fue subsanada holgadamente cuando a la hora del bis fueron y nos cascaron una versión del Hey Hey, my my (into the black) de Neil Young. Y todos contentos ;)

Tras el show de Beef comenzaron las habituales "sesiones a los platos" a cargo de Moog en las que, a los ya habituales dj's del colectivo, Carlos y Diego, se sumaron David Rodríguez y Ramón García de Beef. El eclecticismo fue la nota dominante en este periplo de dj’s, y aunque las sesiones comenzaron con rock, se acabaron recorriendo muy distintos caminos a lo largo de la noche. Durante la sesión Beef se pasó del r&b de Destiny’s child (!!!) a Giorgio Moroder, o de James Brown al punk nórdico en una horita. Luego más rock, electrónica y para cerrar la noche FUNK.

Colectivo Moog
Fotos de Javier Pageo

 









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