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Sin
fronteras, sin miedo
El pasado sábado 31 de mayo se celebró en el Garaje
de la Tía María una de las mejores noches de conciertos
que ha organizado el Colectivo Moog.
Los
teloneros, In the Ears of Children, mostraron a un público
estupefacto que en la Región también contamos con
una prometedora banda de tinte experimental. Su concierto hay que
entenderlo como un todo, como me apuntaba acertadamente durante
su actuación Alfonso Crlm. Es a partir de ahí cuando
su propuesta se puede emparentar con la de unos Godspeed o unos
Dirty 3, pues ITEOC también navegan por las aguas de los
desarrollos pausados (muy Low), los increscendos y las catarsis
eléctricas donde queda subrayada la línea inquieta,
incómoda y ecléctica que siguen. La banda estaba formada
por batería, bajo y dos guitarras, a los que se unían
eventualmente teclados y xilófono.
Por
su parte lo de A Room with a View no fue ninguna sorpresa, no ya
solo por lo inspirado de su última referencia, Júpiter
& Beyond, sino por lo impresionante de sus directos (y quien
no me crea y no los haya visto que busque una mala crítica,
a ver si encuentra alguna). Comprobarlo en vivo, sin embargo, supera
cualquier expectativa creada. La intensidad que alcanzan algunos
pasajes de su actuación no es, ni mucho menos, hecho frecuente
en actuaciones de bandas nacionales (ni de extranjeras).
El show comenzó calmado tanto por parte del grupo como del
público, que no reaccionó hasta que los ARWAV comenzaron
a soltar amarras y, al tiempo que apretaban el pulso, empezaban
a dibujar cenefas eléctricas en el caldeadillo (hacía
algo de calor ese sábado) ambiente del Garaje.
Aunque los madrileños disponen de un talentoso cantante,
José también guitarra de la banda, no es esa la vertiente
donde más brilla la magia que atesora el grupo. Como unos
Sunny day real state patrios, tras la 'presentación vocal'
de sus temas acometen el desarrollo instrumental de su rock sin
ataduras: es a partir de ahí, en ese momento, cuando el grupo
verdaderamente ARDE.
Tras
los shows vino la hora de los dj's. Primero D Moog, que asustó
a los asistentes con su rock de bajos gordos y saxos dislocados,
G vs.B, Gallon Drunk, Cop shoot cop, the Fall o Dub narcotic sound
system. Tras esa tortura medieval, Conrado se puso al mando de los
platos y recondujo con sobriedad las aguas a los cauces del indie
más tradicional: Sonic youth, Pixies…Por último
José siguió la línea marcada por su compañero
de banda jalonando ocasionalmente pequeños atentados terroristas
en la línea de Big black.
D.
Moog
Fotos
de Antonio Moreno
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