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La
noche en la que el rock volvió a nacer
Semejante título puede sonar totalmente pretencioso si no
se dispone de mucha más información, así que
las siguientes líneas servirán, en primer lugar, para
relatar lo que sucedió en la VI Fiesta Moog, y, por último,
para ofrecer al lector los datos necesarios para poder comprender
el alcance del encabezado de este texto.
Sin
duda alguna podemos atrevernos a afirmar que la noche del sábado
15 al domingo 16 de Marzo de 2003 supuso un acontecimiento totalmente
inédito (e inaudito) para la historia de la música
en directo en la Región de Murcia. Y esto es así porque
los grupos que nos deleitaron en el Garaje de la Tía María
esa noche pretendían (consiguiéndolo) romper los esquemas
clásicos de lo que hasta ahora se suponía que era
un concierto de rock (o de pop, o de lo que ustedes quieran llamarlo).
En
primer lugar nos encontramos con los cartageneros (madrileños,
valencianos y melillenses, si atendemos a los orígenes de
todos los miembros de la formación) Eleva y su directo de
carácter más bien íntimo. Lo que estos trovadores
nos ofrecieron fue un conjunto de canciones pop de alcoba, donde
el violonchelo de Enrique Pineda y la frágil voz de Marisol
Simó llevaron la iniciativa, siempre flotando sobre un colchón
de bases electrónicas, con un sonido digamos crujiente, que
transportó a parte de los presentes a otros mundos (cada
cual tiene el suyo propio). Especial mención merecen su hit
a pequeña escala "Miénteme Memoria" y su
emocionante versión del siempre seminal grupo Slowdive.
Tras
el pop cautivadoramente lento de Eleva llegó el espectáculo
que nos iba a hacer recordar esa noche para siempre: la tormenta
(de ruido y de innovación) que trajeron consigo los barceloneses
12Twelve. Lo primero que llama la atención al ver a la formación
sobre el escenario es algo que ya se sale de lo común: 12Twelve
no utiliza voz, su música no necesita de la letra cantada
para hacer sentir. Batería, guitarra, bajo, teclados (monstruosos
teclados) y, en ocasiones, una guitarra adicional (cuyas cuerdas
eran curiosamente más gruesas de lo habitual, algo que les
permitía extraer sonidos sensiblemente más graves),
amén de una infinidad de pedales de todo tipo con los que
obtener todo sonidos de lo más marciano, les bastan para
romper los esquemas tradicionales de la música conocida como
"rock".
Lo
que estos chicos proponen es una trasgresión total de las
fronteras del rock hacia otros terrenos. O lo que es lo mismo, utilizar
los instrumentos tradicionales del rock para hacer algo completamente
distinto. Las composiciones de 12twelve transmiten una energía
totalmente nueva a base de hacer gemir sus instrumentos (no en vano
había alguien entre los presentes que hablaba del concierto
como algo totalmente sexual, algo así como un orgasmo musical).
Entre canciones varias de su compartido Doppler, improvisaciones
(para las que emplearon arcos de violonchelo para hacer sonar las
cuerdas de sus guitarras) y canciones de su debut "Tears, Complaints
and Spaces" transcurrieron más de 70 minutos que se
nos pasaron en un suspiro mientras apretábamos los dientes
cautivados por la fuerza de su sonido (que por cierto, siguió
afectando a nuestros oídos hasta bastantes minutos después
de que el concierto hubiera terminado). Especialmente mágicas
sonaron "Seiza" (de su disco debut) y la composición
que ejecutaron en el segundo bis "Scope" (inspirado, según
el grupo, en el film de David Lynch "Mulholland Drive").
Pero
la noche no acabó, ni mucho menos, allí. El programa
de la VI Fiesta Moog se desarrolló tal y como estaba previsto.
Tras la impresionante actuación del grupo, Dj Moog se encargó
de mantener el ambiente caldeado mientras 12twelve recibían
su merecido descanso. Entre canciones punk de toda la vida (Clash,
Mc5) y otras no tan clásicas pero no por ello menos irreverentes
y energéticas ("Motorheäd" de Primal Scream
o "Qué niño soy" del flamante nuevo álbum
de Manta Ray) llegó el momento de que los barceloneses demostraran
a la sala (que poco a poco iba ganando en número de presentes)
cúal es su concepto de una noche de fiesta. Así que
baterista y guitarrista del grupo se pusieron ante los mezcladores
para ofrecernos una cadena musical formada por piezas de hip hop
abstracto (Dj Food, Dj Shadow), jazz de las más altas cotas
(Coltrane) y otros tantos nombres que no destaco por puro respeto
a la cansada vista del lector.
La
noche fue larga, y aun nos deparaba un segundo momento estelar.
Tras la abrumadora sesión de los chicos de 12twelve llegó
el momento de nuestro Dj invitado de la noche. Dj Psychocandy se
colocó sobre el escenario y ante un par de platos y otro
par de cedés para desafiar los tópicos del deejaying
de la misma forma que 12twelve habían desafiado un par de
horas antes los del rock. Como si de un par de 2 many djs (por citar
el referente de moda) concentrados en una sola persona se tratara,
el dj valenciano empleó tres horas y media en demostrar lo
divertido que puede ser un deejay si emplea todo su bagaje musical.
El "Blue Monday" de New Order sonó a la misma vez
que el "Waiting for My Man" de la Velvet Underground (aún
nos estamos preguntando cómo se encajan esas dos piezas sin
que el vecino llame a la policía). De su maleta salieron
clásicos de todos los estilos (electropop, punk clásico,
punk moderno, electrónica bastarda, beats desencajados, rock
garajero y pop de alto alcance) que hicieron bailar a un público
que abarrotaba la sala, subiendo la temperatura del ambiente unos
cuantos grados más de lo usual.
Pues
eso, que después de todo ese tiempo de buena música
genialmente mezclada se encendieron las luces del local, sonó
"God Only Knows" de los maravillosos Beach Boys, la gente
aplaudió durante un buen rato a Dj Psychocandy y todos nos
miramos con rostros satisfechos a sabiendas de que la fiesta había
sido única.
C
Moog
Fotos
de Antonio Moreno
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